martes, 9 de enero de 2018

La crisis del agua (docu)


Balance 2017 y avance 2018

Una vez finalizado 2017, toca hacer balance de lo que ha sido el mismo, en todo lo relativo a la climatología y los efectos derivados de ésta. Este año en España ha sido en general bastante seco, pues ha llovido un 28,95% por debajo de la media de precipitaciones del periodo 1981-2010, según datos de AEMET. Ello nos empuja a pensar que estamos inmersos en un periodo de sequía plurianual, que empezó en 2014, y que se ha agudizado durante 2017.

Estos periodos de sequía plurianuales se suelen producir cada cierto tiempo en nuestro país. Sin embargo, los efectos de esta sequía aparentemente “normal”, se están viendo agudizados por otros factores, ligados directamente al cambio climático que estamos sufriendo.

Uno de los principales efectos derivados del cambio climático, al menos en nuestras latitudes, es la subida de las temperaturas medias, y eso mismo es lo que ha ocurrido en España durante 2017. La temperatura media durante este año ha sido nada menos que 1,2 grados centígrados superior a la media del periodo 1981-2010, también según datos de AEMET. Esta subida de la temperatura media conlleva una mayor evapotranspiración, reduciéndose de esa manera el agua que circula por los cauces o va a los acuíferos, que es la que podemos aprovechar. Es decir, que para un nivel similar de precipitaciones, el agua disponible, la que podemos captar y utilizar, es bastante menor. Efectivamente, según cálculos realizados desde Ecologistas en Acción, utilizando datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, las aportaciones de los ríos en régimen natural, es decir, el agua que va a parar a los cauces, se ha reducido aproximadamente una media del 20% en los últimos 25 años. Además, y aunque todavía no disponemos de los datos de 2017, la reducción de las aportaciones a los cauces que se ha producido durante este año, ha sido previsiblemente muy significativa.

Otro de los efectos del cambio climático es la sucesión de fenómenos climáticos extremos. Fuera de nuestras latitudes, en muchas zonas se produce una mayor frecuencia de huracanes, mientras que en España, y en general en todos los países mediterráneos, las olas de calor y temperaturas extremas son cada vez son más frecuentes. Por ejemplo, durante 2017, en la ciudad de Córdoba se superaron nada menos que en 37 días los 40 grados centígrados.

Las consecuencias ambientales y sociales de estas olas de calor y temperaturas extremas son especialmente graves. Según el Instituto de Salud Carlos III, más de 13.000 personas murieron en España a causa del calor en el periodo 2000-2009. La ola de calor que tuvo lugar en la segunda quincena de junio de 2017, tuvo un efecto devastador sobre un gran número de especies de insectos, cuyo ciclo reproductor se vio totalmente alterado, lo que produjo a su vez efectos muy negativos sobre muchas especies de aves, reptiles y anfibios. Asimismo, las altas temperaturas que han tenido lugar este verano, hicieron que los incendios forestales fuesen mucho más virulentos y difíciles de apagar, con el consiguiente mayor riesgo para la vida de las personas, como ocurrió en Portugal y Galicia; y afectando gravemente a zonas de gran interés natural, como pasó con el incendio de Doñana o los incendios de algunas zonas oseras de León y Asturias.

En definitiva, los efectos derivados del cambio climático están siendo cada vez más evidentes en España, y muy especialmente durante 2017.

Lo siguiente que cabe preguntarnos es, ¿qué están haciendo las autoridades al respecto? La respuesta es bien sencilla: prácticamente nada. A pesar de que las disponibilidades hídricas se están viendo progresivamente reducidas en nuestro país a causa del cambio climático, tanto el gobierno central como la mayoría de los gobiernos autonómicos, siguen autorizando y favoreciendo la expansión del regadío, que actualmente supone el 85% del consumo total de agua en España. De hecho, en los últimos 20 años, la superficie de regadío en España se ha incrementado en más del 20%, siendo las regiones donde más ha crecido Castilla-La Mancha (46,5%) seguida de Andalucía (38,3%) y Extremadura (27,1%).

El desprecio por parte del gobierno a todo lo relativo al cambio climático llega al extremo de que ni siquiera el presidente Rajoy se dignara a asistir a la Cumbre de Cambio Climático, celebrada en Bonn el pasado mes de noviembre.

Tal y como están las cosas, desde los movimientos sociales y la ciudadanía en general, lo que nos toca es presionar a nuestros gobernantes para que lleven a cabo todas las medidas necesarias para frenar en la medida de lo posible el cambio climático. También es necesario que inicien una adaptación de nuestro país a la nueva situación climática, que condiciona algunos aspectos tan esenciales como por ejemplo la disponibilidad de agua. En este sentido, debería frenarse la creación de nuevos regadíos, y llevar a cabo una reducción progresiva de los existentes hasta niveles sostenibles. En el caso de no hacerse, será el propio clima el que lo haga, y de forma mucho mas traumática, pues si no se limita el riego, podría estar poniéndose en riesgo incluso algo tan esencial como es el abastecimiento de agua potable a muchas poblaciones, y no en un futuro lejano, sino incluso en el próximo verano.

Público

40 euros

El economista William Nordhaus ha sido el ganador de la décima edición de los Premios Fronteras del Conocimiento en la categoría de cambio climático que concede la Fundación BBVA. Los modelos del catedrático de la Universidad de Yale se han convertido en una herramienta clave para determinar los costes y beneficios de reducir las emisiones de dióxido de carbono. Después de más de 40 años trabajando en este ámbito, Nordhaus ha llegado a la conclusión de que la mejor solución para detener el cambio climático es poner un precio al carbono.
“La receta fundamental es que los gobiernos, las empresas y los hogares paguen un precio alto por sus emisiones de carbono. Hoy no pagan prácticamente nada”, ha explicado este martes tras conocer el veredicto mediante una videoconferencia desde New Haven, en Connecticut. Nordhaus propone gravar las emisiones de carbono a 40 euros por tonelada, en lugar del actual coste, que en Europa ronda los 7,5. De esta forma, sostiene, se incentivaría la inversión en tecnologías limpias y energías renovables.

El País

Cuba and the cameraman


lunes, 8 de enero de 2018

El upsweep de las ballenas

Mientras lees este artículo, en algún lugar del Pacífico Norte, una ballena vaga solitaria por sus aguas. La nombraron la ballena de los 52 hercios porque es esa la frecuencia en la que emite su canto, una frecuencia mucho más alta que las otras ballenas (la ballena azul canta a entre 10 y 39 hercios, y la ballena de aleta a 20). La conocieron por primera vez a finales de los años 80 y desde entonces ha sido escuchada en distintos puntos del océano. Siempre ella, y siempre sola. Parece que nadie oye ni responde a su canto (puedes escucharlo aquí), y por eso se la conoce como la ballena más solitaria del mundo.

Para un oyente atento, el océano es un lugar de lo más interesantes. Señales humanas y animales cruzan las aguas enviando todo tipo de información a kilómetros de distancia. Solo hay que tener la habilidad (y las herramientas) para interpretarla.

Cuando en agosto de 1991 el Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico, perteneciente a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica comenzó a grabar los sonidos marinos de la zona, uno de estos enigmas por resolver ya estaba allí. Lo llamaron Upsweep (literalmente “barrido arriba”) y se trata de una serie de sonidos de barrido de varios segundos de duración que se repiten durante varios minutos y que son tan potentes que se han registrado de un lado al otro de ese océano (puedes oírlo aquí).

sábado, 6 de enero de 2018

Un latido universal




La película documental muestra en las pantallas un viaje, una experiencia, que permite ver y sentir algunas claves para los momentos de cambio y transformación de la actualidad.

Desde una actitud creativa, en confianza, para transformar esta crisis, esta búsqueda de valor, en una historia de AMOR. A través de la experiencia del guión inverso, en la que todo transcurre a través de un hilo conductor.

Una persona llega a un callejón sin salida y establece un compromiso, seguir a su corazón le lleve donde le lleve, pase lo que pase, vea lo que vea.

Una aventura para descubrir si hay algo más allá de “algunas normas sociales” que además en ocasiones van en contra del corazón.

Seguir ese compromiso lo lleva a desvelar más de lo que hubiese podido imaginar.

¿Será posible?




domingo, 31 de diciembre de 2017

Buena entrada de año



Dibujos de Dran


«Día de Año Nuevo…
¡Todo florece!
Yo me siento igual».
    Issa Kobayasi


El primer sueño:
lo he guardado en secreto
y he sonreído
      Shôu-o

Con pan caliente,
la primera visita
de Año Nuevo.
    Jorge Braulio Rodríguez





Cooperación es desarrollo



Escuchar podcast




Las fiestas de fin de año llevan una fuerte carga de alimentos en las costumbres de todo el mundo, donde por lo general las carnes ocupan el mayor volumen en el plato. Sin embargo en los últimos años los movimientos alimentarios en defensa de los animales están desarrollando una interesante variedad de platos típicos de las celebraciones, que sustituyen la carne con alternativas igualmente proteínicas y deliciosas.

En Bolivia la mayoría de estos movimientos son vegetarianos, veganos o personas que están cambiando su alimentación reduciendo el consumo de carne progresivamente, estos últimos llaman la atención porque son en su mayoría jóvenes que, impresionados por el maltrato animal sistemático, adoptan políticas de vida que se desmarquen de la cadena alimenticia mercantil depredadora. Claro, aquí todos dirán que en la naturaleza los depredadores son parte del equilibrio cósmico para evitar las sobrepoblaciones dentro del círculo vital de interdependencia entre las especies, además de que los humanos necesitamos comer carne para vivir. Sí, muy bien, pero los humanos hemos destruido ese círculo ocasionando desequilibrios absolutamente incoherentes con nuestras propias esperanzas de vida.

Una picana navideña lleva varios tipos de carne: pollo, res, cerdo y cordero, pero en la época que nació este plato típico las familias criaban estos animales. Hoy, que casi todos hemos olvidado esta crianza, acudimos a las tiendas y mercados para comprar carnes por kilo, haciéndonos parte activa de una red de daños progresivos, ya que se necesitan cerca de 15.000 litros de agua para producir cada kilo de carne vacuna,de manera que las fiestas del amor y la paz, que aumentan en un 45% el consumo de carnes, no dejan nada que celebrar a la naturaleza.

Solo en la Amazonía, nuestro gran pulmón planetario, se pierde por día un área equivalente a 4.500 estadios de fútbol, que se quema para sembrar sujo, un pasto traído de África para alimentar al ganado vacuno que, a su vez, produce por día miles de toneladas de estiércol que emite metano, el gas de efecto invernadero más contaminante que el dióxido de carbono, que sobrecarga la atmósfera contribuyendo al calentamiento global mucho más que una fábrica. Es decir, además de eliminar el bosque que regula el clima a nivel planetario, nos otorga agua, aire y hábitat para millones de especies y algunos grupos humanos no contactados, colocamos en su lugar ganado altamente emisor. Por otro lado también se está tumbando bosque para sustituirlo por millones de hectáreas de monocultivo de soya destinada al mercado internacional que produce alimentos para engordar pollos y vacas criadas en las potencias asiáticas.

Katherine Fernandez

viernes, 29 de diciembre de 2017

Fake news


El diccionario de Oxford elegía el pasado noviembre el término “fake news” como la palabra el año 2017. Un aumento del 365% en su uso, según los responsables del diccionario, justificaba su elección tomando el relevo de “posverdad”, la ganadora de 2016. Su equivalente en español, “noticias falsas”, es también candidata al galardón que otorga FUNDEU.

¿Por qué de repente ese interés por un fenómeno que ha existido siempre? ¿Qué hay de nuevo cuando este año ni siquiera se han sacado de la manga una palabra nueva como “posverdad” para definir a la mentira? Cierto es que el número de emisores de información ha crecido con las posibilidades que, por ahora, ha abierto internet y evidentemente eso ha repercutido en que crezca el número de falsedades publicadas.

Pero también lo es que al mismo ritmo lo han hecho la visibilización de otras realidades y enfoques que quedaban fuera del panorama mediático y han venido a enriquecer, influenciar y tratar de hacerse un hueco en la agenda de temas a tratar. Además ha supuesto que lo publicado, ya sea en medios tradicionales o en redes, pueda ser refutado con gran rapidez, cosa impensable hace años. ¿Por qué quedarnos entonces con las malas noticias?

La razón más plausible parece que tiene que ver con lo difícil que ha sido siempre soltar un privilegio. De otra manera es muy difícil explicar una postura tan beligerante frente a lo que desde un punto de vista democrático es evidentemente un avance. Solo quién ostentaba el monopolio de la verdad y la mentira puede sentirse tan agraviado.

Paradójicamente son ellos, los más beligerantes contra las fake news, de quien parten los dos bulos que han sido los más influyentes del año en nuestro país a la vista de sus repercusiones. Ambos tienen en común la temática de las noticias falsas y el telón de fondo de la cuestión catalana.

La mejor muestra de su influencia es la propuesta realizada por el Partido Popular para que el Congreso debata sobre las medidas a tomar para garantizar la veracidad de las informaciones que circulan por Internet. Teniendo en cuenta los mecanismos que se están planteando, la noticia falsa más peligrosa para la democracia ha sido la supuesta incidencia de las noticias falsas.

El salto

Longitud de onda: Einstein

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Japón


FESTIVAL DE FUEGOS ARTIFICIALES


En los fuegos artificiales, la reacción química que tiene lugar tampoco es un proceso simple, puesto que en ella intervienen elementos químicos variados, así como la humedad, que tendrá efectos significativos en el tiempo de combustión. Y dentro de los fuegos artificiales se encuentran esos ‘polvos metálicos’ que dotan de color y espectacularidad a la pirotecnia cuando estalla en el aire. Cuando tiene lugar la combustión, los diferentes metales producen unos efectos variados, con emisión de energía que varía y con colores diferentes, que nos permite distinguirlos. Así pues, hemos querido enumeran las sales metálicas que pueden encontrarse en los fuegos artificiales y el tono que otorgan a este espectáculo de fuego, pólvora y color.
  • Sales de Estroncio (Sr). Causantes del color ROJO. Entre las que se incluye el nitrato de estroncio, el carbonato de estroncio o el sulfato de estroncio.
  • Sales de Calcio (Ca).Causantes del color NARANJA. Entre las que se incluye el carbonato de calcio, el cloruro de calcio o el sulfato de calcio.
  • Sales de Sodio (Na). Causantes del color AMARILLO. Entre las que se incluye el nitrato de sodio, el oxalato de sodio o la criolita.
  • Sales de Bario (Ba). Causantes del color VERDE. Entre las que se incluye el nitrato de bario, el carbonato de bario, el cloruro de bario o el clorato de bario.
  • Sales de Cobre (Cu). Causantes del color AZUL. Entre las que se incluye el cloruro de cobre, el carbonato de cobre y el óxido de cobre.
  • Combinado de compuestos de Cobre y Estroncio. Causantes del color MORADO.
  • Aluminio (Al) y Magnesio (Mg). Causantes del color plateado.
  • Con Magnesio también se puede obtener un BLANCO que mejora el brillo, al igual que con el Titanio (Ti) y con el Aluminio; por lo que estos tres son muy utilizados en las chispas.

A grandes rasgos, estos son los compuestos químicos que se emplean para darle colorido a los fuegos artificiales.
UV.ES

Incnsct


Asilo por altas temperaturas

El aumento de las temperaturas por el calentamiento global está aumentando las solicitudes de asilo en Europa. Un estudio muestra además que el cambio climático hará que los números de asilados no dejen de subir a lo largo del siglo. Aunque las cifras de los que piden asilo son una pequeña parte del flujo migratorio, muestran como el fenómeno de los refugiados climáticos será un multiplicador de amenazas.

Dos investigadores europeos de la Universidad de Columbia (Nueva York, EE UU) han estudiado las conexiones de factores climáticos con el número de personas que solicitan asilo en la Unión Europea (UE). Hasta ahora, científicos y organizaciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) habían alertado de la conexión entre calentamiento y migración. Pero el asilado no huye simplemente del calor, escapa del conflicto, de la revuelta o la guerra. Mostrar una conexión entre asilados y cambio climático es conectar calentamiento con guerras y conflictos.

La primera parte del estudio, que incluye los datos de 103 países de origen, se inicia en el año 2000 y se detiene en 2014, justo antes del estallido de la crisis de los refugiados en 2015. Un aluvión que habría distorsionado sus datos. Publicado en la revista Science, ha encontrado una correlación entre la temperatura en el país de origen en un año dado y el aumento (o reducción) de las solicitudes de asilo al año siguiente.

De media, en el periodo estudiado, pidieron asilo en Europa unas 378.000 personas cada año. De ellas, apenas el 11,4% vio reconocido su estatus como refugiado. Pero, en un dato que puede parecer paradójico, el porcentaje de solicitudes procedentes de zonas con mayores anomalías climáticas que fueron aprobadas se triplicó. Las normas para la concesión de asilo son las mismas todos los años y casi iguales en todos los países europeos, así que este fenómeno solo puede indicar que, de nuevo, el calentamiento aparece como el desencadenante de otros problemas que son los que acaban por obligar a las personas a huir de sus países.

El país

NACIONES UNIDAS — Más de 65 millones de personas han sido desplazadas de sus hogares, el mayor número desde la Segunda Guerra Mundial; casi 25 millones de ellas son consideradas como refugiados y solicitantes de asilo que viven fuera de su propio país. Sin embargo, esa cifra no incluye a quienes se desplazan debido al cambio climático.
Conforme a la legislación internacional, solo aquellos que han huido de sus países debido a una situación de guerra o persecución pueden clasificarse como refugiados. Quienes se ven obligados a abandonar su hogar debido al cambio climático, o que se van porque el cambio climático les dificulta ganarse el sustento, no pueden solicitar que se les clasifique como tales.

La legislación no les ofrece protección a menos que puedan demostrar que huyeron de una zona de guerra o enfrentan amenazas de persecución si regresan a casa.

¿Por qué nadie propone una nueva legislación?

En primer lugar, los defensores de los refugiados temen que si se renegociara el tratado respectivo, promulgado en 1951, políticos de distintos países intentarían eliminar algunas de las protecciones actuales. En este grupo está incluido el gobierno de Trump, que decidió negar el ingreso a Estados Unidos a ciudadanos de ocho países —incluidos refugiados de Siria y Yemen, que se encuentran en guerra—.

Un grupo de académicos y defensores han trabajado durante dos años en un tratado totalmente nuevo, con categorías aplicables a quienes se ven obligados a desplazarse por distintos motivos, incluso debido a estragos causados por el cambio climático. Michael W. Doyle, un profesor de Columbia que encabeza las acciones para redactar el nuevo tratado, comentó que no espera que se acepte pronto, pero insistió en que es necesario arrancar las pláticas cuanto antes puesto que el número de personas que abandonan su país de origen y terminan en otro donde muchas veces su situación legal no es clara, ha alcanzado cifras récord.
New york times