lunes, 11 de diciembre de 2017

Limpets

LIMPETS

As the ocean temperature rises, it may be the little things that make the biggest difference to the survival and resilience of living things.

Take the limpet, a tiny snail-like gastropod with a hefty appetite for the minute plants that live in the intertidal—the space between low and high tide. In 2014, Becca Kordas, then a zoology doctoral candidate at the University of British Columbia, tested the effect these creatures have on the ecosystem when exposed to ocean warming. She found that their influence was huge.

Kordas launched her project by sinking four sets of settlement plates in the intertidal zone of Salt Spring Island, British Columbia, about 55 kilometers southwest of Vancouver. For 16 months, Kordas and her colleagues tracked which plants and animals established themselves on the four different types of plots. Kordas controlled the limpets’ access to half of the plates, while they were free to graze on the other half. She also simulated the effects of ocean warming by tinting some of the plates black to attract the sun’s heat.

By the end of the study, the differences between the four sets of plates were stark. Kordas found that when limpets’ access is restricted, the artificially warmed intertidal ecosystem collapsed—the diversity of life largely replaced by a mat of microalgae. Limpets with access to the plates, however, maintained a healthier ecological community, even in a warming environment.

What is it about limpets that helps maintain a diverse and complex community, even when their environment warms?

Kordas says limpets eat huge amounts of microalgae, including microscopic diatoms and the spores of larger algal species. This clears the terrain for a variety of life. “When limpets are allowed in, they make space for things like barnacles, and then those barnacles in turn create little condos for other animals to live in,” she says.

https://www.hakaimagazine.com

KALANCHOE


domingo, 10 de diciembre de 2017

Humanities



1. “A general humanistic education is a pillar of democracy”.

I fear that most of the great philosophers prior to 20th century would have been very surprised, if not astonished, by such an argument. Almost no one of them would have considered democracy (in our common sense of complete equality of rights, universal suffrage, competition of political parties, and so on) as anything remotely different from the worst of the ideas. Furthermore, through almost all history, humanistic education (which was a synonym of ‘education’ simpliciter) has rather been an instrument for the social differentiation of economic and political elites, hence, the exact opposite of a tool for emancipation. It’s funny to consider how history, philosophy, literature, etc., something that since Ancient Greece was seen as a gentlemen’s privilege and a guarantee that those gentlemen’s children would keep the same social privileges as their fathers, has become, in less than a couple of centuries, as a necessary mechanism for the working of democratic societies.

2. “Knowledge of the humanities is indispensable for our realisation as human beings”.

I can’t deny that enjoying literature, history or philosophy may be one of the greatest sources of pleasure and understanding we humans can experience. I can’t also disagree with the claim that this enjoyment requires in many cases a long and more or less painful training before a child can start to experience it. But I know a lot of people, including myself, consecrated almost full time to these subjects, and I can promise you that we are, on average, not even a little bit less foolish in our private or public lives than those individuals that have not been lucky enough to make of humanities the gist of their jobs. Actually, we are not happier than the rest of the people enjoying a social or economic level similar to ours. Furthermore, I don’t really know of many people for whom having got a little bit more of humanistic learning at school (say, a few hours more listening about Homer or Rousseau) would have meant escaping from a miserable life of alienation.

3. “The powerful want to eliminate humanistic learning because they want us less critical individuals, consumers and entrepreneurs instead of citizens; this is why they are trying to replace humanistic for more economicist subjects”.

Jesús Zamora holds PhDs in Philosophy (1993) and Economics (2001). Professor of Philosophy of Science and Director of the master's program on Science Communication and Journalism at UNED. Prolific author.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Sherry Turkle


Querido Ozono

En septiembre de 2017 se llegó a observar el máximo del “agujero de ozono” mas débil desde 1987. Treinta años de esfuerzo no fueron en vano.

Ahora… déjame preguntarte algo:

Si tú y los de tu especie conseguisteis llegar a un acuerdo, resolver este grave problema para protegerme… salvándose también ustedes mismos de una catástrofe,

¿Qué les impide hacerlo con otros factores que claramente están destruyendo la vida en su planeta?

Sí… ya sé que algunos políticos miopes y necios no quieren aceptarlo… que las industrias globales se mueven como babosas, aunque declamen grandezas…

Sabes qué?

Te propongo algo.

Empieza tú. Estarás solo por un tiempo… pero no te desanimes.

Pronto tus hijos y tus vecinos te seguirán… luego otros y otros… a lo ancho del planeta.

En cada pueblo, en cada ciudad, en cada aldea, otros como tú tal vez me escuchen y comprendan, e inicien el cambio que beneficia a todos.

                                                                  Naukas

martes, 5 de diciembre de 2017

Alexander Semenov


Síndrome de Savant adquirido

El síndrome del savant es una tesis propuesta por Darold Treffert referida a individuos con algún talento o competencia extraordinariamente desarrollada, por el motivo que sea, tenga o no una aplicación práctica productiva directa más allá del propio interés o del espectáculo de una curiosidad. Parece ser que estas capacidades pueden incluir la memoria fotográfica de por ejemplo calendarios enteros o números primos, o el cálculo mental rápido, entre muchas otras cosas.

El síndrome del savant es una de las causas que han llevado a la creencia errónea de que algunas personas autistas o con síndrome de Asperger pudieran tener un intelecto superior,[cita requerida] ya que las zonas del cerebro que controlan la inteligencia emocional e interpersonal están atrofiadas, permitiendo un desarrollo anormal del resto de las áreas del cerebro.

A las personas con alguno de estos talentos los denomina savants, traducido por Adrián Triglia en una entrada de un blog como "sabios" (Triglia introduce el término "savantismo" en dicha entrada), aunque la traducción literal del francés "savants" es "sabedores" (sapientes).
Jason Padgett: síndrome de savant adquirido
Wikipedia

Aunque este estado patológico, según lo define el investigador Darold Treffert, es congénito, Jason Padgett es una excepción. No nació con sus habilidades, sino que estas llegaron cuando tenía 30 años. Es uno de esos casos clínicos que transforman paradigmas científicos y ponen de manifiesto lo sorprendente que puede llegar a ser la mente humana.

Jason era un joven poco estudioso y más preocupado por pasárselo bien con sus amigos. Una noche, saliendo con ellos, fue agredido violentamente. Sufrió una conmoción cerebral y, tras pasar por el hospital y volver a casa, se dio cuenta de que todo había cambiado.

Por un lado, empezó a sufrir distintos trastornos como TOC, agorafobia o depresión. Y, por otro lado, el síndrome de savant le llevó a ser un genio de las matemáticas, a pesar de que antes era casi un inepto en esta materia. Realizaba cálculos mentales y visualizaba la realidad mediante patrones geométricos.

Los médicos estudiaron su condición y vieron que, tras sufrir la conmoción cerebral, algunas áreas del cerebro que en su día a día permanecían inactivas, con el golpe se activaron para sustituir las funciones dañadas. Extraordinario, ¿no?

Sara Clemente

Tabú


Término tabú

No es solo la EPA: las menciones sobre el cambio climático han desaparecido de los sitios web gubernamentales en todos los ámbitos, desde el Departamento de Salud y Servicios Humanos hasta el Departamento de Transporte.

Y ahora, está desapareciendo de la ciencia misma. Un informe de NPR detectó que los científicos han comenzado a omitir el término "cambio climático" de los resúmenes públicos de sus investigaciones. Las subvenciones de National Science Foundation sobre el tema han caído un 40 por ciento este año. Mientras tanto, los eufemismos como "clima extremo" y "cambio ambiental" parecen ser pujants.

Dada la hostilidad abierta del presidente Trump hacia el cambio climático, no es sorprendente que su administración haya iniciado una era de autocensura, donde el personal de la agencia y los científicos se vuelvan cuidadosos con el tema para proteger así su financiación e investigación. Bienvenidos, explícita o implícitamente, a la nueva censura de la ciencia.

Xatakaciencia





Otra visión de las consecuencias del cambio climático


Everyone has their own idea of what climate change looks like. For some, it’s the walrus struggling to find space on melting ice floes on Blue Planet II. For others, it’s an apocalyptic vision of cities disappearing beneath the waves. But for more and more girls across Africa, the most palpable manifestation of climate change is the baby in their arms as they sit watching their friends walk to school. The Brides of the Sun reporting project, funded by the European Journalism Centre, set out to try to assess the scale of what many experts are warning is a real and growing crisis: the emergence of a generation of child brides as a direct result of a changing climate.

And time and again, in villages from the south of Malawi to the east coast of Mozambique, the child brides and their parents told an increasingly familiar story. In recent years they had noticed the temperatures rising, the rains becoming less predictable and coming later and sometimes flooding where there had not been flooding before. Families that would once have been able to afford to feed and educate several children reported that they now faced an impossible situation.

In 2015 the United Nations Population Fund estimated that 13.5 million children would marry under the age of 18 in that year alone – 37,000 child marriages every day – including 4.4 million married before they were 15. Across the whole of Africa, Unicef warned in 2015 that the total number of child brides could more than double to 310 million by 2050 if current trends continue.

There are many reasons for children marrying young. In some societies, it is regarded as simply practical; when children reach puberty, sexual behaviour starts to carry with it the risk of pregnancy. Elsewhere, poverty is the driver: when parents cannot afford to feed several children, it tends to be the girls who have to go.

The Guardian

Plantas favorecidas por el cambio climático

Las plantas invasoras extreman su adaptabilidad por el cambio climático

Las especies de plantas invasoras impulsadas a afianzarse en todo el planeta por el cambio climático están resultando altamente adaptativas para prosperar en nuevos contienentes y tipos de clima. Es el descubrimiento liderado por científicos de Virginia Tech, que desafía la suposición de que las especies ocupan el mismo ambiente en rangos nativos e invasivos. El estudio se publica en 'Nature Ecology and Evolution'.

"Esto es importante para cambiar la forma en que pensamos sobre las especies y dónde crecen", afirma Jacob Barney, profesor de Ciencias de la Vida. "Los hallazgos también cambian nuestra capacidad para predecir dónde crecerán y cómo pueden responder en un clima cambiante. Esto podría cambiar las reglas del juego acerca de la evaluación del riesgo y la conservación de las especies invasoras", añade en un comunicado.

En general, sus hallazgos sugieren que los cambios de nicho reflejan las modificaciones en la disponibilidad climática a escala continental y fueron los más grandes en las especies cultivadas y de larga vida, según los autores. Si las especies se trasladan a un continente más cálido, por ejemplo, tienden a desplazarse hacia climas más cálidos. En resumen, las plantas cultivadas con una vida útil prolongada son particularmente hábiles para vivir en climas nuevos.


viernes, 1 de diciembre de 2017

Galletas en internet

Aunque, según las encuestas, la mayoría de la gente cree que los buscadores que casi constantemente utilizamos en la red son imparciales, lo cierto es que generan un sesgo muy importante en nuestra percepción del mundo y una influencia unilateral decisiva en nuestras decisiones y actuaciones.

Las webs empresariales utilizan “cookies” y otros procedimientos sofisticados que se instalan en nuestros ordenadores apenas lo consintamos, bien sea deliberadamente o por descuido. Así detectan nuestras búsquedas y a partir de ellas puedan ofrecernos productos comerciales que se adecuen a nuestras aficiones o demandas. En su interesante libro El filtro burbuja: cómo la web decide lo que leemos y lo que pensamos, Eli Parisier explica que, al escribir la palabra “depresión” en un diccionario on line, la web instalará 223 cookies y dispositivos de rastreo para que otras web puedan ofrecer a quien la haya escrito productos antidepresivos: “comparte un artículo de cocina de ABC News -dice en otro lugar del libro- y puede que te acaben persiguiendo por internet anuncios de ollas antiadherentes. Abre -aunque sea por un instante- una página en la que se enumeren signos de que tu mujer puede estar engañándote y prepárate para que te persigan anuncios de pruebas de paternidad”.
Se trata de un procedimiento legal pero que puede dejar de serlo cuando se aplica manipulando los algoritmos que proporcionan las respuestas del buscador, como ha ocurrido con Google. La Comisión Europea multó en junio pasado a este gigante de la red con 2.420 millones de euros por manipular los resultados de búsqueda con el fin de dirigir a los usuarios, de forma inapropiada y en perjuicio de sus competidores, a su propio servicio de compras, Google Shopping.

Pero los buscadores no solo se conciben o incluso se manipulan con fines meramente comerciales sino que también están diseñados para incidir estratégicamente en nuestra percepción del mundo y, por tanto, en los criterios de los que dependen nuestras decisiones personales y políticas. La información que nos proporcionan no es ni mucho menos neutra u objetiva, como generalmente se cree, sino que nos llega previamente filtrada en función del perfil específico que de cada uno de nosotros haya compuesto el algoritmo correspondiente. “La consulta ‘células madre’ -sigue diciendo Parisier en su libro- puede producir resultados diametralmente opuestos en el caso de que los usuarios sean científicos que apoyan la investigación o activistas que se opongan. ‘Pruebas del cambio climático’ puede deparar resultados diferentes a un activista medioambiental y a un directivo de una compañía petrolífera”. Así es como los buscadores introducen un sesgo constante que, sin que seamos conscientes, nos impide disponer de una visión plural de los fenómenos sobre los que, a través de ellos, indagamos en la red. Sin que podamos ser conscientes de ello, van conformando nuestra percepción del mundo.
Juan Torres López

Osos polares

http://ingervandyke.com/

C. elegans y el estrés

La teoría genética clásica diría que un padre no puede transmitirle los efectos de sus hábitos a sus hijos. Sin embargo, estudios recientes han mostrado que puede pasar. Un estudio de la Universidad de Copenhague y el Instituto Karolinska de Estocolmo, publicado en 2015, mostraba que los espermatozoides de hombres gordos y delgados salían con los genes marcados de manera diferente. Esto condicionaba la propensión a la obesidad de los hijos.


Un ejemplo clásico de estos cambios es el observado entre los descendientes de las mujeres holandesas embarazadas durante el invierno de 1944. Aquel año, cuando la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de acabarse, Holanda sufrió el invierno del hambre, que mató a 20.000 personas y afectó a cuatro millones más. Estudios epidemiológicos posteriores han mostrado que los hijos y nietos de aquellas mujeres seguían hoy afectados por trastornos alimentarios, diabetes y enfermedad coronaria.

Aunque ya se ha visto que estos cambios son posibles, para comprenderlos bien es necesario utilizar organismos más simples y manipulables. Es lo que ha hecho un equipo de investigadores de varias instituciones catalanas que ha publicado sus resultados en la revista Science.

Utilizando gusanos de la especie C. elegans, interesantes porque producen una nueva generación cada dos o tres días, les insertaron un chip transgénico, una cadena de copias de un gen que produce una proteína fluorescente. Así, pudieron medir la actividad de un gen relacionado con el estrés.

Cuando los gusanos estaban a 20 grados, el chip emitía una pequeña fluorescencia. Sin embargo, cuando se incrementaba la temperatura del hábitat de los animales hasta los 25 grados, algo que les resulta desagradable, la cantidad de proteína fluorescente producida aumentaba. Después, aunque volviesen a bajar la temperatura hasta los 20 grados, la actividad del chip transgénico se mantenía. Lo más sorprendente fue que esta especie de memoria del período cálido no solo se guardaba en la memoria de los individuos que lo habían sufrido. Aunque los hijos y los nietos de estos gusanos solo hubiesen vivido a los agradables 20 grados, seguían mostrando la fluorescencia que señalaba la reacción biológica de sus padres y abuelos al calor. El efecto duraba hasta siete generaciones y, si se sometía a cinco generaciones a los 25 grados, la fluorescencia se mantenía hasta 14 generaciones.
El país